Una década con la casita de Wendy | Absolut Mode Society

Aquí arriba sigue viva la invitación de uno de los primeros desfiles de La Casita de Wendy, la de la colección primavera-verano 2001. El desfile tuvo lugar en la plaza del Museo del Macba de Barcelona, en el marco de El Circuit, un evento alternativo a la pasarela oficial que aglutinaba las propuestas de las firmas más jóvenes del momento. Esta invitación de cartón que nos lleva a un viaje sin fin, apuntaba maneras, y la colección, repleta de prendas de estampados florales y frutales, estaría totalmente en sintonía con las muchas presentadas hace apenas algunas semanas en Londres, Nueva York o París.

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Una década después, es bonito escuchar a Inés Aguilar, cincuenta por ciento de La Casita de Wendy, contar la historia en primera persona. Fue este último fin de semana de septiembre en la Feria Daisy Market de la Coruña, dedicada a dar soporte, voz y visibilidad a la moda emergente. Todo empezó como un juego que se convirtió en algo serio cuando la cantante Björk posó para varias revistas con uno de sus vestidos. Esta mirada de admiración desde el exterior siempre ha sido uno de los pilares de la firma madrileña, que tiene la mayoría de sus ventas fuera de España.

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Los coloristas estampados de la firma en el taller.

El mercado asiático es uno de sus mejores compradores. Sin pretender hacer algo muy español, en el extranjero la estética colorista y naïf de La Casita de Wendy conecta. Algo parecido a lo que le pasó a la diseñadora Sybilla, con quién la firma mantiene una relación muy especial. Inés, que fue directora creativa de la segunda línea de Sybilla, Jocomomola, cuenta como cuando todo parecía ir viento en popa ella no era feliz. Y Sybilla desde la experiencia le dio un único y valioso consejo: “Que tu empresa sea pequeña”.

Ironías de la vida, para recuperar la felicidad, desapareció “Happy”, la segunda línea de La Casita de Wendy. Se trataba de desacelerar, buscar clientes más grandes y no renunciar a diseñar como querían: producción artesanal en España y Portugal. Internet ha sido un gran aliado en esta nueva manera de plantear esta segunda etapa de La Casita de Wendy, Inés tiene una gran confianza en la venta online. La incorporación de Brianda Fitz-James ha sido clave en este aspecto, creadora del blog Brianda anda buscando, es la tercera para de La Casita de Wendy y la cara visible en los catálogos.

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Brianda Fitz-James Stuart con uno de los diseños de la firma

Y aunque son tiempos de crisis, no hay sitio para el miedo en La Casita. “No Fear” es el nombre de su última invención, una colección de distribución exclusiva vía internet en la que las clientas tendrán mucho que decidir. En pleno estado embrionario, verá la luz la próxima primavera. Desde aquí estamos seguros de que será un éxito, y es que la suerte es para los valientes.